

Ella no tiene nombre, como las piedras, como los ríos, como las fieras. Pero sabe quién es. Ella mantiene el equilibrio. Descubre la prohibido por medio de la madre, a través de su luz. Pero un día la luz desaparece en busca del deseo, porque el deseo, o se persigue, o se reprime hasta que te seca el alma.
Antes de la huida, ella, selló un pacto con la luz:
- “Dime que tendrás la vida que tú elijas y no otra”.
- “Tendré mi propia vida”.
(Y se abrazaron)
El día en que la estrella fugaz cruzó el cielo, ella se convirtió en mujer y se cerraron las puertas. ¿Para qué sirve una puerta? Una puerta sirve para gritarle, una puerta sirve para susurrarle. Sirve para escucharla, también para patearla y atravesarla. Una puerta sirve para encerrarte y para liberarte. ¿Para qué sirve una puerta? ¿Para qué sirve una puerta? Una puerta se cierra, se abre una ventana…