

“Horas non numero nisi serenas”La apropiación indebida de la genialidad... ¡Qué delito!
¿Quién escribe la historia?
¿Quién decide qué y/o quién merece ser recordado y qué y/o quién no?¿Y qué queda de nosotros cuando aceptamos callar lo evidente?
Las Horas Serenas indaga en el territorio donde la verdad, el silencio y la memoria se vuelvenincómodas. En ese diálogo entre la sombra y la luz, entre la autora y su investigador, la obra seconvierte en una tesis viva sobre la autoría, la identidad y la reparación. Es tiempo y memoria, espresente y olvido. La obra no se conforma con restituir un nombre; cuestiona el mecanismo mismode la verdad.
Porque el mayor acto de justicia sea atrevernos a mirar con serenidad lo que siempre estuvo ahí:la evidencia.En el rumor callado de la historia, la voz y la palabra de María de la O Lejárraga asoman con undestello de luz absolutamente moderno y revelador. Porque María, es faro y guía.
Por eso la ciencia, por eso el conocimiento.Investigar sana, repara, es evolución, conocimiento, es... verdad.
“No hay tierra más fiel que la de las palabras...” (María de la O Lejárraga)